lunes, 12 de marzo de 2012
Sola
Todos esos momentos a tu lado... todas las sonrisas, todas las confesiones, todas las ridiculeces que he pasado contigo... todo estaba condenado a terminar.
¿Por qué a mí? ¿Por qué me pasa esto a mí?
Como si no tuviera ya suficiente con mis problemas en casa y en el instituto, ahora ella desaparece. Se va.
Echa a volar, joder. Porque ella lo ha conseguido. Ha salido de España. Se va a vivir su vida, como merece, donde le dé la gana.
Y, como de costumbre, yo soy la gilipollas que se queda a cubrir la retaguardia.
Quiero ir con ella. No quiero perderla, no quiero perderme a mí misma. No quiero quedarme atrás.
Pero ahora lo que importa es que sólo me quedan unos pocos días a su lado. Tantas cosas que no podremos hacer... Mi mundo se vuelve insoportable.
Justo ella tenía que irse al otro continente.
Tengo miedo de no tenerla a mi lado. ¿Quién me va a llamar tres veces al día para hablar? ¿Quién me va a sacar por ahí a conocer mundo? ¿Quién me va a hacer reír como ella?
Supongo que, de ser ella, no hubiera dejado pasar la oportunidad.
Pero odio tener que aguantarme sin ella.
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