sábado, 31 de diciembre de 2011

Belleza


Las cosas son hermosas siempre. Todo depende de si tú te atreves a abrir bien la mente y a imaginar hasta lo imposible. La vida es belleza. La vida es lo mejor que te puede pasar. La vida es como tú la tratas.
Es curioso, pero la diferencia principal entre la vida y tú es que la primera no está tan viva como tú. Tienes que dejar la felicidad fluir por tus venas, dejar el sentimiento llenarte y desbordarte, melancolía, atrevimiento, tristeza, euforia... Tienes que creerte invencible, porque solo entonces lo serás. Tú tienes el poder, jamás lo olvides. Y aunque habrá recaídas, habrá altibajos en el camino y habrá momentos en los que pienses que no puedes más... tienes que plantarles cara. Luchar por lo que tú más quieres. Luchar por sonreír, por no ver la vida pasar ante tus ojos con impotencia. Quiero que vivas la vida hasta agotarla a tope, y luego más y más, porque la vida nunca se acaba si tú no la dejas. La edad no importa; la vida la pone la mente.
Sé fuerte y lucha por tus sueños. Al final, sólo cuentas tú en esta vida de locos; pero, ¿sabes lo que te digo? Que es tu decisión ver la vida en color o en blanco y negro.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Rabia encerrada


Estoy harta de callar. Estoy harta de fingir y de sonreír cuando es tan obvio que me encuentro fatal. Estoy harta de observar las mentiras a mi alrededor, de oír que todo va a ir bien, que pronto acabará, que lo estoy haciendo muy bien.
Miro a mi alrededor en esta mierda de sociedad en la que no me acaban de aceptar, y siento ganas de gritar, de insultar, de saltar de rabia. Quiero vivir mi sueño, no las vidas ideales que nos intentan inducir en el instituto. No quiero estar aquí por más, y eso ya lo sé muy bien. ¿Por qué no me dejan desplegar las alas? ¿Por qué cada vez que alzo los pies del suelo me tiran de nuevo a la mundana realidad?
Estoy harta de oír que nunca lo voy a conseguir. Que baje la cabeza de las nubes y estudie, vaya a la universidad y me deje de sueños gilipollas. Estoy harta de la falsa compasión en los ojos de los demás cuando me ven currar duro para cumplir mis sueños.
Estoy hasta los putos huevos de que me encasillen. No me pueden atar, no pueden obligarme a nada. Estoy harta de someterme a su yugo.
Tan sólo es cuestión de tiempo que explote como una bomba letal. La única pregunta es: ¿qué pasará entonces?

jueves, 22 de diciembre de 2011

Life is beautiful


La vida es una mierda, lo sé. Tienes que currar duro para conseguir trabajos aún mas duros. Si no eres responsable, lo jodes todo, para ti y para los que están a tu alrededor. Valoran tu inteligencia, tu respetabilidad y tu futuro en un boletín de notas que te entregan cada año. Si no entras en el círculo privilegiado, no eres nadie. Si eres anormal, estás fuera de la circulación. La superficialidad lo es todo en ésta sociedad, no podemos vivir sin dinero porque hay que pagar la hipoteca, la comida, la luz, el gas... No te dejan soñar y te arrojan al mundo mundano una y otra vez. No puedes escapar. No puedes criticar, porque si lo haces, acabarás entre rejas. No puedes ni siquiera lamentarte, porque entonces les estarás dando un gusto. 
Pero, piénsalo bien, ¿qué hay mejor que vivir? Sentir la brisa otoñal revolverte el pelo, sumergirte en el agua tibia de verano, chapotear entre el barro y la nieve como si fueras una morsa retrasada... Todo merece la pena. La vida es increíble. Es lo mejor que te podía pasar. ¿Sabías que hay más posibilidades de ganar la lotería que de nacer? La vida es un regalo, el más importante de todos. No la malgastes. No te olvides de vivirla, porque si te encierras en tus estudios, en tu trabajo, en tus problemas... Acabarás muriendo por dentro. 

lunes, 19 de diciembre de 2011

Navidad


Es la época de la esperanza. Aunque no creas en Dios. Aunque no creas en Papá Noel ni en los Reyes... En Navidad los niños ilusionados juegan con la nieve, y yo también, a decir verdad. En Navidad tus alrededores se tiñen de luces de colores; los árboles de navidad iluminan mi camino. En Navidad, sabes quienes son tus verdaderos amigos. En Navidad, recibes más de lo que mereces y das más de lo que puedes permitirte. En Navidad todos somos felices, aunque sea por contagio. En Navidad volvemos a ser los niños de siempre, aquellos que no querían crecer.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Love is stronger


Quiero sentirlo ya. El tener a ésa persona tan especial a tu lado, el que te quiera y te acepte. Que todo el mundo sepa lo que siento, que los secretos no me corroan por dentro. No quiero seguir amando a quien no me conviene, a quien me da por culo... Quiero encontrar a ése chico que me va a querer, que va a estar a mi lado y que va a apoyarme. Que me llevará cogida de la mano por la calle, que esté orgulloso de mí. Quiero conocerle ya, porque mi vida se está volviendo cada vez más gris sin él, y siento que estoy perdiendo el tiempo.
Quiero escaparme y recorrer el mundo entero buscándole. ¿Le encontraré algún día?

sábado, 10 de diciembre de 2011

Ha vuelto el sol


Las cosas son más ligeras, ya no tengo los nervios en punta. Tengo tantas cosas que hacer que no me da tiempo a lamentarme de mi existencia. La música ha vuelto y fuerte, pero no mis raps enfadados con el mundo; es la música de la esperanza. Música que me hace llorar de la ilusión, ídolos juveniles de masas que me obsesionan, el día a día de una chica normal, la seguridad de que, pase lo que pase, seré alguien importante en el mundo... Tengo ganas de probar cosas nuevas, nunca me canso. Hay tantas cosas que no había visto, que no había combinado, que no había imaginado...
Sí, quizá no sea tan malo vivir siendo alguien normal de momento. Así, cuando triunfe, será una sorpresa tan grande... Así, mientras tanto, podré hacer lo que me dé la gana. Podré perder y ganar dinero, podré equivocarme, podré aprender y mejorar... pero más que nada, seré una adolescente. 

viernes, 25 de noviembre de 2011

Mis lamentos


Quiero sentir ese revoloteo de mariposas en el estómago contigo, quiero abrazarte y que me abraces. Quiero poder mirarte a los ojos y que sepas lo que siento, adiós a los secretos. Ojalá el amor no fuera así, y la vida tan injusta. Si te enamoras de la persona equivocada, estás jodido de verdad.
Porque, aunque ése sea el mismo que me hace sonreír con sólo una mueca, aunque él sea el que me tiene en las nubes todo el día, aunque me levante con ánimos sólo para verle a él... me hace sufrir, y mucho, verle con otras. Que no le importan. Porque no le importa nada, y ha tirado su vida por la borda, sólo por una estúpida apariencia que no sirve si de verdad le conoces.
Odio la impotencia de ver cómo se jode el futuro. Y lo peor es que sé que yo estoy haciendo lo mismo cuando pienso en él, porque sé que no me conviene, porque sé que no me va a ayudar.

Cargada y cansada


Esas veces en las que tienes una presión en el pecho, cuando sientes que todo se te viene encima y estas cansada, cansada de que todo dependa de ti, cansada de darlo todo por nada, cansada de que te juzguen y te pidan más de lo que puedas dar.
Estoy cansada de que me mangoneen, pero eso no es novedad. Siempre he sido un espíritu libre, no soporto las normas y limitaciones.
Pero, con la madurez viene la responsabilidad, estar con los pies en la tierra y ni pensar en las nubes. Odio las preocupaciones. Odio pensar, qué consecuencias va a tener esto y lo otro, tengo que recordar hacer tal y darle cual a mis padres... No lo soporto. Quiero olvidarme, quiero seguir siendo como antes.
Me siento tan cargada, tan pesada... es como si un océano entero de agua pesada se abalanzara sobre mí. Me cuesta concentrarme, y no sé por qué. Estaré harta de todo, quizá. No lo sé. A veces, cuando se te hace tan pesado respirar, sólo te queda suspirar una y otra vez, esperando que con éso liberes un poco de tensión de tu pecho.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Día terrible


Parecía que iba a ser estupendo, increíble, maravilloso. ¿Qué hay mejor que pasar el día con los amigos? La desilusión ha sido terrible. Luego de esperar 2 horas en la calle, hemos corrido bajo un diluvio, calándonos enteros; me han atropellado porque no veía la carretera; he pasado un frío horroroso en el metro y cada vez me duele más la magulladura de la pierna. Y, por si fuera poco, he acabado sola con el más pelmazo de todos, que está enamorado de mí y no sé cómo hacerle entender que me deje en paz.
Enfrentarme a tanta cosa mala en el dia que iba a ser perfecto... ha dolido. Duele más que la magulladura, porque ahora estoy desalentada.
Espero y confío en que mañana me levantarán el ánimo; ellas, que siempre están allí para mí.

jueves, 17 de noviembre de 2011

I can't stop my heart beating


Because my love for you is too big.
My chest is gonna burst of love.
You steal my breath
and you capture my look.

Me cuesta tanto olvidarte


Intenté dejar de pensar en ti. Intenté sacarte de mi cabeza, lo intenté de veras. Hice todo lo posible por ver lo estúpida que soy, volví a escribir el pro y los contras de estar contigo. Pero no puedo negarlo; aunque me hagas sufrir, me enfade contigo y te odie, también te amo. Y ésto último es lo más importante que he sentido en mi vida; eres mi primer amor. Equivocado, cómo no. Pero éso no cambia lo que siento.
Quizá la emoción de hacer algo mal, por primera vez en mi vida, contribuya. Sé que no debo. Pero quiero.
¿Qué hacer cuando tu mente repele a lo que hace que tu corazón lata más fuerte?

sábado, 12 de noviembre de 2011

Olvida tus miedos


Afrontaré mi miedo. Lo pasaré fatal, pero odio temer cosas. Odio sentirme tan susceptible ante algo que es inevitable; como que nos diagnostiquen una enfermedad terminal, o que estalle la guerra,  miedo del fracaso, de lo desconocido, miedo a una bomba nuclear, a que nuestros seres queridos se vayan, a andar por un callejón oscuro donde se oigan pasos, a caer mal, a los cambios, a la inseguridad y la soledad, miedo a ser inferiores, a que descubran nuestros secretos, miedo al futuro, miedo a nuestro estrés, miedo a la noche, a hacerse viejos, miedo a quedarnos encerrados en un ascensor, miedo a una casa sin alarmas...
Todo nos da miedo, si te fijas. Me pone enferma. ¿Es que no podemos ser felices sin restricciones? Quiero ser valiente y enfrentarme a todo con la cabeza bien alta. No dejaré que ése nudo en la garganta vuelva a atenazarme, no volveré a acabar hundida en un rincón, sollozando y deseando que pase la noche; no volveré a ir a dormir a la cama de mis padres. No volveré a temer a todas aquellas estúpidas cosas que probablemente no me pasarán en mi vida.
Si te das cuenta, la gente lo pasa mal por gilipolleces: los payasos asesinos, una estupidez enorme. Hay miles de asesinos que son tíos normales, ¿por qué precisamente nos dan miedo los payasos, diseñados para hacernos reír?; los locos peligrosos, siguen siendo personas transtornadas, no es justo que les tratemos como a criminales, debemos aceptarlos como nosotros y tratarlos en consecuencia; a las niñas pequeñas diabólicas, es realmente estúpido instaurar maldad en los más inocentes; a los fantasmas y a los muertos, ¿acaso sólo por  morir vamos a ser malos?
Por favor, maduremos.

Donde estabas tú


Pretendes formar parte de mi vida ahora que me va todo bien. Ahora que río y no tengo vergüenza ni miedo. Ahora que ves que puedo ayudarte, mejorar tu imagen pública...
Es curioso lo fácil que te acoplaste a mí. Sin conocerme de nada. Tú no estabas cuando yo era una deprimida de la vida, cuando todo me parecía mal y cuando gritaba a mis amigos y a mi familia por intentar ayudarme.
He cometido errores, lo sé. De nada sirve negar nuestra humanidad. Mi pasado es oscuro y no te gustaría saber de él, pero, ¿sabes? Yo aprecio a los que estuvieron a mi lado cuando daba miedo. Cuando yo fingía que todo iba bien mientras que era obvio que mi mundo se derrumbaba. Cuando te amargaba el día pasar unos minutos conmigo, cuando se pasaban la noche preocupados por mi integridad mental.
Y mis verdaderos amigos me acompañaron siempre. Y lo hacen todavía. Y lo harán para siempre, porque gracias a mi pasado, ahora sé que tengo un futuro con ellos.
Los amigos no se pierden. No los de verdad.
Tú no estuviste a mi lado, y no es porque no pudieras. Me conocías, pero no te atreviste a acercarte cuando me viste sufrir, cuando me viste llorar.
No te aprecio por eso. Y si ahora estás a mi lado, me atrevo a apostar sobre cuánto durarás. Si cuando no pueda dar lo que me piden volverás a esfumarte.
En resumen, no me enrollo: estoy mejor sin ti.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Joder


"Yo sola y mi balada de rayadas. Yo sola ando por este camino. Una hora al día soy feliz, las 23 restantes me deprimo" - Porta, Cuando estoy sin ti.

Es que cada vez veo más mierda. Ya no me afecta, no como antes. Pero a veces siento rabia, una rabia incontrolable. Por lo injusto que es el mundo. Por lo mal que lo pasan muchos y lo bien que lo pasan pocos. Por lo jodida que es la sociedad, una sociedad basada en mentiras, insultos y falsas apariencias. Por lo estúpidas que son las cosas obligatorias y lo importantes que son las opcionales, porque no me dejan vivir mi vida y mi sueño. Porque tengo que acabar la ESO y no me da la gana, ¿de qué me servirá si quiero ser actriz y punto?
Perdona, pero opciones como que no hay. Qué coño, las matemáticas, ciencias y lengua ya se han pasado. Si no me van a servir de nada, prefiero pasar, porque ahora lo único que me proporcionan son asco, odio a los profesores incompetentes que "nos los enseñan" y quebraderos de cabeza porque supuestamente me servirán de mucho en el futuro.
Porque esto es una mierda pinchada en un palo, todo, joder. Dicen que las palabrotas favorecen un ambiente más violento, pues sinceramente a mí me desestresan y evitan la violencia.
Porque prefiero gritar: ODIO MI VIDA debajo de la almohada que romperme los nudillos contra la pared inútilmente.
Porque la impotencia de sentir que algo mucho más grande que yo, el gran monstruo de ésta sociedad, me impide vivir mi sueño es lo que más me jode de todo. Lo que me da ganas de rendirme, dejar de luchar y oponerme abiertamente a él.
Pero, ¿qué voy a conseguir dejando de estudiar? Si entonces sólo seré una "chica de la calle", los padres apartarán a sus hijos de mi camino para que no les contagie mi "enfermedad", me verán con malos ojos por mi ropa y mi pelo y mi sonrisa.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Adiós


Ya ves. He crecido y aprendido, he abierto los ojos. Me piro a otro lugar mejor.
No te culpo del daño que me has hecho. Al fin y al cabo, tú ni sabías lo fuerte que suspiraba por ti. No sabías que tus comentarios hirientes eran más que éso para mí.
Supongo que no te culpo, porque, al fin y al cabo, sigo sin poder odiarte.
Se me hace raro pensar ésto de ti. Quiero decir, ¿tú y yo? Ni en sueños. ¿Cómo se me habría ocurrido...?
Nunca hemos tenido nada en común, nunca. Y era un hecho que no encajábamos. Además, claro está, que tú no eres buena persona y lo sabes. Y yo también. Y todo el mundo.
Joder, me siento como una pobre ilusa. Menuda tonta he sido al enamorarme de alguien con quien casi ni hablo. A quien casi ni miro.
Venga ya, si tú y yo no teníamos futuro. Ni de coña, vamos.
Cuando miro atrás y me recuerdo pensando en ti... horas y horas, por la noche, por la mañana, en el instituto... Y luego no atreviéndome a cruzar una sola palabra contigo.
Dios, qué gilipollas he sido.
No te preocupes. No volverá a ocurrir. Tal vez me cueste quitarte de mi mente, quizá me duela y me arrepienta. Pero, ¿sabes qué? Me da igual, porque ahora quiero vivir de verdad, y tú eres como una cárcel para mí.
No quiero volver a enamorarme de la persona equivocada.
Y el próximo chico en el que me fije... quiero que sea alguien que por lo menos me respete. Que por lo menos no me ridiculize. Sueño con alguien que sea un caballero de verdad, que no tiene por qué amarme pero que al menos me va a respetar.
Ojalá me enamorara de una buena influencia, para variar.
Y bueno... mientras tanto, tú sigues y seguirás sin saber nada. Nada del amor que sentí por ti durante año y medio. ¡Año y medio! ¿Sabes la cantidad de tiempo que te ha dedicado una casi desconocida?
Es una locura, ¿verdad? Sé que nunca leerás ésto y tal, pero tengo un mensaje para ti:
NUNCA MÁS.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Gracias ^^


Gracias. A todas las personas en las que más confío. En las que baso mis pensamientos, mis decisiones y mis planes de futuro. Gracias a aquellas personas que son tan poco para otros, pero que significan un mundo para mí.
Es alucinante cómo un amigo, un verdadero amigo, te apoya. Siempre. Al cien por cien.
Todavía me cuesta comprender las razones que motivan la amistad. ¿Pasarlo bien juntos? Quiero decir, los amigos podemos tener cosas en común, o no. Éso no influye mucho en nuestra amistad, porque si de verdad conectamos, si de verdad somos amigos... lo seguiremos siendo sí o sí, al margen de las preferencias de uno u otro.
La amistad se basa en el respeto. En aceptar que el otro y yo somos diferentes, pero que encajamos de un modo extraño e incomprendible, pero real, al fin y al cabo, ¿no?
Pero, ¿qué motiva la amistad? ¿Qué hace que sufras tanto por alguien, que soportes todas sus impertinencias, todos sus problemas, todas sus manías y rarezas, todos sus problemas, todas sus confesiones...?
Tener un amigo es tener una vida. La cantidad de amistad que tienes no se cuenta en personas; puedes tener muchos "amigos", pero luego sólo uno daría su vida por ti. Sólo uno entraría en un edificio incendiado para buscarte, sólo uno saltaría al más profundo océano para sacarte de allí.
Yo, a ésos verdaderos amigos no los llamo amigos. Tampoco los llamo mejores amigos, porque ésa palabra ya se ha vuelto demasiado comercial como para ser verdadera. ¡Cuántas "mejores amigas" han dejado de serlo con los años! Yo, a los verdaderos amigos, los llamo hermanos. Porque, en realidad, un amigo es un hermano con un ADN distinto al tuyo. Y, en cierto modo, te conoce y te comprende mejor que un hermano con tu mismo ADN, porque al primero lo eliges tú y el segundo te lo da el destino.
Tengo claro que, mis verdaderos amigos de hoy en día, seguirán siéndolo allí donde vaya. Cuando sea.
Porque, cuando yo viva en Estados Unidos, o en Australia, o en Rusia... Cuando yo viva lejos y lleve años sin hablar con ellos, cuando parezca a ojos vista que ya no somos amigos... cuando tenga un problema, uno de los problemas importantes que sólo los amigos te ayudan a superar, estoy segura de que me bastará con mandarles un SMS o un e-mail, y aunque sigan viviendo en España y tengan una familia, un trabajo, hijos, marido... estoy segura de que cogerán un vuelo hacia donde quiera que yo viva entonces, y acudirán en mi ayuda. Como siempre han hecho.
Y sé que lo harán.
Amigos los pierdes con el tiempo.
Un hermano jamás lo pierdes.
Piensa en éso la próxima vez que te pelees con ésa persona que sabes que es un verdadero amigo, porque no merece la pena enfadarte con aquél que saltaría detrás de ti si decidieras tirarte por un acantilado.

Demasiadas oportunidades


Porque hay tantas opciones ahora que he abierto los ojos... no comprendo cómo me obcequé en mis tristezas  y desilusiones, cómo pude olvidar que hay un mundo ahí fuera que me hará feliz sólo si yo quiero.
Las opciones son infinitas; tengo tantas oportunidades para elegir, para aprender, para divertirme, para odiar... No todo es monótono y aburrido.
Empezando por mí. Puedo hacerlo mucho mejor. Puedo ver el mundo de dos formas: cerrada ante todo y abierta y disfrutando.
Porque si sonríes ante lo bueno y lo malo, si aceptas que no todo va a ir bien, si comprendes que la vida te trata como tú la tratas a ella... entonces todo va mejor.
Porque queriendo ser feliz no conseguí más que deprimirme y ahogarme en un pozo de autocompasión ficticia, porque todo aquello era falso.
Abro los ojos, suspiro un nuevo aire más claro y emocionante. Hay impedimentos, siempre los hay. Dinero, personas empeñadas en hacerte la vida imposible, normas de conducta, obligaciones... Pero, en mi equipo están la determinación, las ganas de ser feliz, vivir la vida y descubrir las cosas nuevas, los amigos, la familia, la música, y sobre todo, yo. Porque yo puedo conseguir lo que quiero. Porque lucharé por mi sueño, por todos mis sueños, a decir verdad.
El mundo es muy grande, sí, pero el universo lo es más. Estaría jodida si quisiera ser alguien en el universo, pero en el mundo es mucho más fácil.
Siete mil millones de personas que hay en el mundo no son suficientes como para hacerme la competencia a mí. Y, si me lo propongo, destacaré, claro que lo haré. Porque puedo. Porque necesito destacar para cumplir mi sueño, porque para ser actriz de cine tengo que tener una reputación.
Y, ¿sabes qué? Ya me da igual todo. Los impedimentos, las personas a las que dejaré atrás, en España... me da igual todo. Voy a vivir mi futuro, porque ya estoy cansada de vivir por y para los demás, o de no vivir ni para mí.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El arte de pasar de todo


Ésta película me ha enseñado que no tengo que darme por vencida. Que tengo que luchar por mí, por mis amigos, por mi familia, por la vida y por mi sueño. Que estudiar no me servirá de nada, pero ya que estoy obligada a asistir al instituto, ¿por qué pasarlo mal? ¿Por qué no hacer los deberes y estudiar día a día para evitar malos rollos con los profesores y mi familia?
Quiero vivir mi vida. Todos queremos, pero es difícil aprender a vivirla bien. Y, una vez que ya sabes cómo, te da miedo que los demás te malinterpreten o te den por perdida.

martes, 1 de noviembre de 2011

Live


Levanta de tu lecho de sueño, despierta tus ideas y sueños más profundos. Abre los ojos ante tu propia realidad, corre hacia tu lejana y secreta meta. Haz que tus ideas destaquen, no temas a las críticas. Vive la vida como nunca antes, porque la vida son dos días y el primero ya pasó entre mentiras.
Hoy eres invencible. Hoy tu vida dejará de ser una película en blanco y negro para pasar a ser la vívida locura que tú jamás supiste ver.
Los colores han cambiado para ti, no reconoces el mundo. Ves pasar a todo el mundo, sombrío, aburrido, y te preguntas: ¿Yo era así?
Y entonces te embargan las ganas de destacar; de crear tu propia moda, de crear tu propia fantasía. No quieres vivir bajo el régimen de otros, sino crear tu propio, único y exclusivo imperio de ilusión.
Sigue ése impulso; no obedezcas cuando te digan que bajes los pies a la tierra; vuela hasta las nubes. Tu sueño.
Un viaje de ida sin vuelta.

jueves, 27 de octubre de 2011

Con quién pagarlo


Veces en las que la gente es injusta contigo, y al final acabas pagándolo sólo tú. Gente que no ve que abusa de ti, que se pasa con su poder. Que los adultos tengan más autoridad que yo no significa que sean más importantes, que sepan más o que sientan mejor que yo.
Soy una persona y tengo sentimientos, y estoy harta de que todo el mundo piense que soy la pobre niña ingenua de la que pueden abusar.
Y lo peor es que la mayoría ni siquiera se da cuenta de lo desequilibrado de la balanza. Claro, ellos ya han pasado la juventud, ya no recuerdan lo inestables que somos los adolescentes. Que cualquier cosa te parece un mundo, que así porque sí te sientes vacío y enseguida te encuentras en un pozo de autocompasión. Que mi frase más repetida (en mi cabeza) durante los últimos dos años ha sido: Mi vida es una mierda. Que no soporto la voz de autoridad que te imponen la mayoría de los adultos, que salto a la mínima por cosas estúpidas e insignificantes.
Que tengo genio y mala leche, y lo sé. Pero ellos también, y es jodido aceptar que no lo van a saber nunca, porque aunque se lo digas una y otra vez siempre dirán que eres un mentiroso, que estás castigado.
Y otra cosa que me molesta de los adultos es que no saben ni quieren cambiar. Todos tenemos nuestros defectos, pero la mayoría de los adultos son manipuladores y hasta lo niegan cuando les pones la evidencia. A veces me gustaría llevar una cámara a todos lados y grabar lo que decimos y hacemos todos, para poder restregárselo por la cara a la gente manipuladora. Que mienten. Que no tienen razón. Que son ellos los que empiezan.
Que a la primera te juzgan y te gritan y te obligan y te castigan, y que luego van de que son buenas personas y que hacen lo que pueden.
Ahora mismo me está pasando.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Muero por ti


No lo sabes. No sabes lo mucho que suspiro por ti, cuánto me muero por besar tus labios. Ni te imaginas la cantidad de sueños, ilusiones y pensamientos dedicados a ti y solo a ti. No podrías comprender lo fuerte que siento por ti, porque ni yo lo entiendo. No puedo evitarlo, no puedo elegir.
Ojalá las cosas no fueran así, porque es obvio que tú y yo jamás estaremos juntos. No soy nadie para ti y tu lo eres todo para mí. Las cosas no deberían ser así...
Y cada vez que cierro los ojos e imagino, solo por un instante, mi felicidad si te tuviera a mi lado... si estuvieras a mi alcance...
Bueno, no es fácil volver a la cruda realidad. Sólo puedo decirte éso.
Tu mundo es completamente diferente al mío; y la verdad es que me da un poco de miedo adentrarme en él. ¿Y si ya no quisiera volver nunca más? ¿Y si me abandonas allí, sola, perdida?
Cómo desearía no haberme fijado en ti jamás. Lo único que haces es hacerme daño, crearme problemas.
Pero te amo, y no lo puedo ignorar.

martes, 25 de octubre de 2011

Siempre me alegran el día


Porque si hay una cosa verdadera en ésta vida, es la amistad. Porque te puede pasar de todo; enamorarte, viajar, discutir, deprimirte, sufrir un accidente... pero tus amigos siempre estarán allí, contigo. Y cuando digo amigos, no hablo de las personas que van a tu clase, que son amigables y con las que quedas de vez en cuando. No.
Hablo de ésas personitas que siempre te contestan al móvil, no importa el momento. Aquellos que a la una de la mañana te llaman para ver si estás despierto porque se aburren, aquellos que intuyen que te pasa algo antes incluso de que tú lo sepas. Aquellos que siempre intentan hacer lo mejor para ti, aunque no lo consigan, aunque sean unos torpes. Porque ellos siempre estarán allí para escucharte. Porque sabes que con ellos tienes algo más que amistad: tus verdaderos amigos son hermanos con otro ADN. Hermanos que te comprenden mejor que nadie.
Los amigos son aquellos con los que puedes ser tú mismo. Son los que te critican a la cara y te defienden a las espaldas. Son tu salvavidas en medio de un mar enfurecido, son los únicos en los que en realidad confías. Porque hay cosas que no les puedes contar a tus padres, hay cosas que no les puedes contar a tu novio, ni a tus profesores, ni a la policía... pero siempre estarán ellos para escucharte. Y ellos son sinceros. Ellos son tu juicio, ellos saben cómo te sientes. Ellos te conocen mejor que nadie. Mejor que tú misma.
Los amigos jamás se pierden. Los amigos de verdad, digo. Porque si yo mañana me mudara a Estados Unidos y me hiciera famosa, ni siquiera dudaría en coger el ordenador en plena noche para hablar con la webcam con mis amigos de España... con todos. Todas las noches. Nunca les olvidaría, porque ellos son increíbles y sin ellos yo no sería la misma.
Porque los amigos quizá no sean los únicos que te dicen tus defectos, pero son los únicos a los que escuchas.

lunes, 24 de octubre de 2011

Mi mundo oscuro tiene grietas


Basta de compadecerme de mí misma. Basta de hacerme la víctima, basta de pensar que el mundo es malo menos yo. Siento que soy estúpida por verlo todo tan injustamente; porque es imposible que todo el mundo se equivoque y yo sea la única que tenga la razón.
¿Sabes? Cuando empecé éste blog, pensaba en desahogarme; era una especie del diario que jamás conseguiré acabar, porque me olvido, porque me aburro... Éste blog lo creé para expresarme.
Pues ahora, siento que quiero que todo el mundo lea ésto. Quiero que entréis en mi mundo, quiero que me echéis un vistazo por dentro. ¿Cómo es mi yo interior? A lo mejor soy pelirroja. A lo mejor tengo el pelo liso, como siempre he querido.
La verdad es que ya me da igual todo. Paso de autoinflingirme daño... A partir de ahora, voy a empezar de cero. Quiero ser feliz, no sólo fingirlo. Pero voy a parar de intentarlo, porque así sólo consigo deprimirme más al ver lo que tarda aquella persona que me roba los suspiros en darse cuenta de que me muero por él.
Sinceramente, me veo en otra etapa. Ya no siento ése agujero en el pecho, ya no pienso que el mundo está confabulando contra mí por diversión.
Miro por la ventana y veo belleza. Belleza pura y dura. No me gusta Madrid, pero es hermoso si lo miras con propiedad. No sé por qué, pero el sol brilla más y no intento hacer poesía; lo digo en serio.
Cuando pienso en mi futuro, no me imagino de camarera en un bar de fracasados, tratando de olvidar mi sueño y concentrarme en pagar la hipoteca. No; ahora me veo total y absolutamente metida de lleno en el teatro. Ya estoy segura. Es mi vida. Es mi vocación. Y tal vez no lo haga tan bien como creo, estoy segura. Pero es lo que más feliz me ha hecho hasta ahora, y no pienso desperdiciarlo.
Doy dos horas de teatro a la semana, y sin darme cuenta me encuentro esperando con ganas ése día, ésas horas... durante toda la semana.
Pierdo el tiempo en el instituto, ya lo tengo claro. ¿Para qué voy a necesitar saber todo lo que estoy aprendiendo en la vida real?
Pero, puesto que estoy obligada a permanecer en el instituto, ¿para qué alargar la agonía? Si estudio, además de hacerme un favor a mí misma evitando malos rollos con los profesores y mis padres, además de fortalecer mis neuronas, no tendré que repetir curso y así esperar un año más a cumplir mi sueño.
Porque si otra cosa me ha quedado clara es que no voy a rendirme. Voy a trabajar para verme en una película, voy a trabajar para que otros me vean en la gran pantalla. Voy a trabajar para enorgullecerme de mí misma, por fin. Voy a trabajar para darles de qué hablar a mis amigos, pero sobre todo a mis enemigos.
Nadie me va a parar los pies de aquí en adelante. Nadie.

martes, 18 de octubre de 2011

Yo contra ellos.


Por las mañanas me despierto con ganas de tirarlo todo por la borda: estudios, sueños, amigos, relaciones con mis padres... a veces quiero dormir para no volver a despertar. Luego voy al instituto y me veo obligada a adoptar aquella pose tan popular y tan común; graciosa, despreocupada, la siempre creativa que está algo loca pero siempre te hará pasar un buen momento. Me doy asco de fingir tanto. Ya lo hago por costumbre, sin pensar. No puedo creer que, sintiéndome tal y como me siento por dentro, pueda ser tan alegre y reírme tanto por fuera.
Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Jamás lo olvidaré. Ésta frase se me quedó grabada con fuego en el corazón, porque cuando yo era feliz y me dedicaba a vivir y a pasarlo bien, además de a estudiar y sea la chica buena, el orgullo de mamá y papá, la envidia de todos... nunca me tomé en serio los problemas de los demás. Y mírame ahora. En un pozo oscuro. Aún no me atrevo a mirarme en un espejo y ver en lo que me he convertido.
A veces, deseo con toda mi alma volver a otros tiempos. Aquellos en los que yo no pensaba las cosas dos veces. Era perfecta. Era estupenda.
Pero siento que ahora sé la verdad, y me cuesta despedirme de ella. No quiero convertirme en aquello a lo que tantos celos le tengo. Quiero seguir mis sueños, no retroceder. No repetir.
Detesto sentirme así. Es como si ahora sólo contara yo, yo contra los enemigos, yo contra los amigos...

Sueño


Sueño con dejar España lejos, sueño con olvidar mi rutina. Sueño con viajar a Estados Unidos y allí convertirme en actriz, y hacer lo que más me gusta: actuar. Quiero vivir la vida. Basta de planificación, basta de aprender. Ya he sentado buenas bases, y si no, peor para ellos. Quiero subirme a un avión y sobrevolar mis problemas. Quiero aterrizar siendo otra persona, como si el mero hecho de cumplir mi sueño fuera a hacerme feliz. Como si con sólo viajar a otro país, otro continente yo ya hubiera aprendido a vivir. A disfrutar de mi existencia.
Pero en el fondo sé que es imposible.

Everybody hurts.


No sé qué me pasa. Cada vez estoy más cabreada, y no es con nadie. Es conmigo misma. Es con el mundo. Es con la impotencia, es por la injusticia, es por perder el tiempo. Es porque tengo un futuro. Es porque odio las mentiras y no paro de escucharlas. Es porque me veo obligada a fingir que soy feliz cuando no podría mentir más. Es porque él no sabe que existo, es porque ellas están a años luz. Es porque estoy en una habitación llena de gente, gritando, y nadie oye nada. Es porque tengo miedo de lo que pueda pasar. Es porque estoy harta de esperar, esperar a acabar los estudios, esperar a recibir una buena noticia, esperar a que se acabe la crisis. Esperar a que mis padres no cierren la puerta de la cocina por las noches para hablar de dinero. Esperar a que pueda comprarme unos cascos sin tener que mirar dos veces la factura, sin tener que elegir entre una u otra cosa.
Esperar a que las cosas mejoren, supongo. Porque estoy cayendo en picado. ¿Es que los demás no lo sienten? Se me acaban las excusas. No es la edad. No es la crisis. No es el instituto. No me servirá de nada contratar a un psicólogo ni mudarme. Sólo soy yo... yo. Soy defectuosa. Hay algo en mí que no funciona, algo que me carcome por dentro. ¿Son mis problemas de coordinación, que me impiden bailar como siempre me hubiera gustado? ¿Es mi mente loca y estúpida? ¿Es mi corazón, enamorándose siempre de los más equivocados? ¿Es mi risa, tan contagiosa y tan fatídica?
No entiendo. Sé que tengo a mis amigos rodeándome. Sé que siempre podré contar con ellos, y me lo repito una y otra vez. Jamás he dudado de ellos.
Pero, en el fondo, muy en el fondo, estoy sola. Lo sé, lo presiento. Porque todo tiene un límite, y nadie puede dar su vida por mí. Volcar su vida en una persona que siente que ya no está viva.
Cada vez que pienso ésto, me lo quito de la cabeza. Estupideces mías. Tengo que dormir más.
Pero estoy harta de posponer lo inevitable. Algo en mí me impide disfrutar la vida como hacen los demás, como todos hacen. Todos menos yo.

viernes, 14 de octubre de 2011

Mi mundo entero se colapsa


Temo el futuro. No sé qué pasará conmigo, pero no soy tonta, sé que mi sueño es prácticamente incumplible. Quiero creer que voy a ser feliz, que voy a lograr mis propósitos, que no voy a ser una más que ha acabado en una oficina de secretaria de un cerdo que te hace trabajar el triple cuando mi sueño es montarme en un avión en cualquier destino aleatorio a más de 1000 kilómetros de Europa el día siguiente a mi cumpleaños 18.
Soy un ave que tiene las alas manchadas de petróleo, soy un ángel con las alas detrozadas precipitándose al vacío. Soy una adolescente confusa y descorazonada.
Quisiera poder ignorar que mi mundo se está desmoronando, que mis padres están a punto de divorciarse, que cada vez paso más de estudiar, que las 24 horas al día me siento como si estuviera perdiendo irremediablemente el tiempo...
Cosas que, por más que quiera, no puedo decir, no puedo hablar. Ni siquiera a mis mejores amigos, a mis más cercanos familiares he conseguido contarles ni la mitad de lo que me pasa por dentro. Porque hay cosas que simplemente no se hablan. Que aunque lo intentes jamás podrás decirlas de una manera convincente. Que tendrás demasiado miedo de dejar salir de tí, porque cuando las cosas importantes salen de ti y caen en malas manos, enseguida se convierten en tu maldición. Porque odio mi vida. Odio despertarme por la mañana y recordar que sigo atrapada en Madrid, yendo al instituto de lunes a viernes y quedando los fines de semana con mis amigos para salir por allí.
Porque me siento como si estuviera viviendo la existencia estándar; algo preestablecido, la misma vida que todos y cada uno de mis compañeros de clase, curso, instituto, vecinos, conocidos...
Porque quiero escribir mi propio destino, quiero hacer mis propias reglas y romperlas también, porque quiero olvidarme de lo que hace unos años consideraba lo más importante y ahora siento que sólo es un impedimento más para lograr mi sueño.
Porque estoy harta de que gente con sus estúpidos prejuicios se crea que puede controlar mi vida, que lo sabe todo sobre mí, que puede obligarme a vivir como a ellos les da la gana.
Quiero cortar todos los hilos que me atan, destrozar los tejemanejes de la gente manipuladora que, escondida tras las sombras, trata de impedir que yo explote. Que me ponen límites. Que me castigan siguiendo sus reglas, como si ellos tuvieran el poder de influír sobre mi vida.
Que se creen que mandan sobre mí, que pretenden que yo crea una sola palabra de lo que dicen. Que creen firmemente que ellos son superiores a mí, en todos los sentidos.
Porque estoy harta de pasarme las noches llorando preguntándome qué pasará conmigo, con mi vida. Si seré capaz de seguir adelante un solo día más fingiendo que soy fuerte, alegre, divertida, despreocupada y perfecta.
Porque es duro darme cuenta de que todo lo que hago en mi vida es actuar, como si yo fuera otra persona.

Ganas de tirarlo todo por la borda

Momentos que olvidar.
Días que borrar.
Sueños que inventar.

Imperfecta.

Porque odio sentirme así. Sentir que no soy suficiente, que no me gusta cómo soy. Que no lo hago lo suficientemente bien... como si no valiera la pena. Siento que al compararme con otras no soy nada, que ojalá fuera otra mi cara y contraria mi personalidad. No quiero odiar mi ser, no quiero desear ser otra persona. Sé que debo estar contenta conmigo misma, aceptarme con alegría. Lo sé, lo sé. Pero no puedo. Siempre habrá una imperfección, por estúpida que sea, que me hará la vida imposible. Odio cómo soy, lo odio.
Y cada vez que veo a las modelos, a las actrices y cantantes... a las chicas normales que caminan por la calle, pienso que ellas tendrán sus imperfecciones pero aún así las eligiría a ellas en vez de a mí. Quiero ser diferente. Quiero ser guapa, quiero ser perfecta.
Tendré que vivir con ésta maldición toda mi vida.

lunes, 3 de octubre de 2011

Presión

Mi alma ya no puede más, esto es demasiado. Jamás pensé que podría sufrir tanto, pasar tantas calamidades... cada vez me cargan más, responsabilidades, trabajos, deberes, ejercicios... sólo quiero lanzar lejos la mochila del instituto y volar, volar libre. Quiero alejarme de la sociedad, de la civilización. Personalmente, no creo que nada de lo que están haciendo esté bien. ¿Acaso estudiar es toda mi vida? Quiero divertirme, salir con mis amigos, reír. Ya tenemos suficiente trabajo en las 6 horas de instituto al día que pasamos. ¿Os recuerdo lo que es estar en el instituto?
Aulas grises, cubiertas las paredes de trabajos y cartulinas opacas en un inútil intento de hacerlas más alegres. Las mesas, pintarrajeadas y en mal estado. Una veintena de alumnos, sentados muy rectos en las sillas, con su mochila al lado y sacando los libros correspondiente a cada cambio de clase. Entra el profesor. Se miran, desafiantes. Jamás se atreverán a abrir la boca para quejarse, pero odian el instituto. Los profesores son buenas personas, nos intentan enseñar... pero hay cosas que no se aprenden en un aula, hay cosas que se aprenden viviendo la vida y si ellos además de ocuparnos 6 horas enseñándonos cosas prácticas que en realidad ya intuíamos y que no nos van a servir fuera del instituto nos ocupan el tiempo "libre" con estudios, deberes, exámenes y demás preocupaciones... ¿cómo esperan dejar que aprendamos a respirar el aire, a cerrar los ojos y a imaginar cosas? ¿Cómo pretenden que aprenda a gritar bien fuerte en lo alto de una cumbre, a acariciar a un perro, a abrir la ventana a las cinco de la madrugada y observar la salida del sol? 
El instituto tan sólo es una parte de mi ser, yo jamás la hubiera elegido de haber podido... Yo eligiría la práctica antes que la teoría. Porque soy así. Porque así somos todos, aunque la mayoría de nuestros instintos están quedando obsoletos bajo una capa de normas y responsabilidades que nos imponen los profesores, el gobierno, nuestros padres. 

domingo, 2 de octubre de 2011

Mentiras

Estoy harta de las mentiras. De que me engañen. De que jueguen conmigo. De que se crean que yo no me doy cuenta.
Y es que estas cosas ocurren tan, tan a menudo que no les damos importancia. Y yo ya no aguanto más. No quiero fingir que todo va bien, no quiero fingir que creo las mentiras de los demás. No quiero tragarme más mierda salida de la cabeza ingeniosa de alguien "amigable" en apariencia. Mentiras a diario. Las verdades me apuñalan por la espalda.
A veces, prefiero pensar que la mentira es la verdad, y la verdad es mentira. Porque la verdad es que la mayoría de mis amistades son falsas, y tan sólo puedo confiar en unas pocas. Mi círculo. Mi gente. Mis locas y locos.
Es más fácil jugar a que soy feliz y como perdices... pero no es real. No es así como lo siento yo. Quiero dejarme ya de estupideces y decir a la cara la verdad: dolerá, pero hay que hacerlo. Quiero gritarle al mundo que es un mentiroso. Que me mintieron en todo durante demasiado tiempo. Que me siento como si no perteneciera al planeta, como una alienígena rebelde. ¿Acaso antes nadie ha sentido la necesidad de descubrir éste gran tapujo de la vida? Nadie parece incómodo, aún sabiendo que todas nuestras vidas son completas mentiras. Quiero que se den cuenta, pero no lo hacen. ¿Seré diferente?
¿Cómo voy a conseguir que cesen las mentiras de martillear en mi cabeza? Pequeñas mentiras, incluso piadosas, que se vuelven asesinas en mi cansado cerebro.
Ya estoy harta de esconder mis sentimientos.

Buenos sentimientos

¿Existe la felicidad? Porque yo lo único que he encontrado en mi búsqueda de la alegría es dolor, sufrimiento, tristeza, compasión, furia, estupidez, incredulidad e inocencia. ¿Tantas trabas me pone la vida para ser feliz? Tantas veces he oído la descripción de éste sentimiento en los libros, en los blogs, en las revistas, en las películas, en las canciones. Y, aún así, siempre hay algo que no cuadra. Es imposible ser verdaderamente feliz. Siempre hay algo, alguien que está allí, dispuesto a tenerte toda la noche en vilo, dispuesto a revolver tu vida, a clavarte una daga por la espalda, a traicionarte, a mentirte, a engañarte.
Tengo miedo de averigüar que todo es una mentira. Que la felicidad no existe, que todo es una ilusión. Que mi mundo es de sufridores, que estamos castigados siendo infelices.
No quiero llevar a cabo una existencia de una chica triste. Quiero vivir la vida, quiero sentir la alegría en el corazón como otros. Pero, sinceramente, llevo demasiado tiempo sin sentir una verdadera sonrisa aflorar a mi rostro. A veces, pienso que, si fuera actriz, sería la mejor. Se me da muy bien fingir que soy feliz y que mi vida compensa. Que vale la pena.

Ésa opresión en el pecho

Cuando sé que la he cagado, sé que he hecho algo mal. Tengo miedo de las consecuencias, pero más aún de lo que pasará si no hago nada.
Estoy entre la espada y la pared, no hay ayuda ni excusa capaz de salvarme. Tengo que elegir entre la verdad o tú.

Sin salida

No puedo correr. No puedo escapar. No puedo huir, pero tampoco puedo volver. No puedo dar media vuelta, no puedo olvidar. 
Tan sólo me queda respirar hondo y encararme a ti.