jueves, 3 de noviembre de 2011

Gracias ^^


Gracias. A todas las personas en las que más confío. En las que baso mis pensamientos, mis decisiones y mis planes de futuro. Gracias a aquellas personas que son tan poco para otros, pero que significan un mundo para mí.
Es alucinante cómo un amigo, un verdadero amigo, te apoya. Siempre. Al cien por cien.
Todavía me cuesta comprender las razones que motivan la amistad. ¿Pasarlo bien juntos? Quiero decir, los amigos podemos tener cosas en común, o no. Éso no influye mucho en nuestra amistad, porque si de verdad conectamos, si de verdad somos amigos... lo seguiremos siendo sí o sí, al margen de las preferencias de uno u otro.
La amistad se basa en el respeto. En aceptar que el otro y yo somos diferentes, pero que encajamos de un modo extraño e incomprendible, pero real, al fin y al cabo, ¿no?
Pero, ¿qué motiva la amistad? ¿Qué hace que sufras tanto por alguien, que soportes todas sus impertinencias, todos sus problemas, todas sus manías y rarezas, todos sus problemas, todas sus confesiones...?
Tener un amigo es tener una vida. La cantidad de amistad que tienes no se cuenta en personas; puedes tener muchos "amigos", pero luego sólo uno daría su vida por ti. Sólo uno entraría en un edificio incendiado para buscarte, sólo uno saltaría al más profundo océano para sacarte de allí.
Yo, a ésos verdaderos amigos no los llamo amigos. Tampoco los llamo mejores amigos, porque ésa palabra ya se ha vuelto demasiado comercial como para ser verdadera. ¡Cuántas "mejores amigas" han dejado de serlo con los años! Yo, a los verdaderos amigos, los llamo hermanos. Porque, en realidad, un amigo es un hermano con un ADN distinto al tuyo. Y, en cierto modo, te conoce y te comprende mejor que un hermano con tu mismo ADN, porque al primero lo eliges tú y el segundo te lo da el destino.
Tengo claro que, mis verdaderos amigos de hoy en día, seguirán siéndolo allí donde vaya. Cuando sea.
Porque, cuando yo viva en Estados Unidos, o en Australia, o en Rusia... Cuando yo viva lejos y lleve años sin hablar con ellos, cuando parezca a ojos vista que ya no somos amigos... cuando tenga un problema, uno de los problemas importantes que sólo los amigos te ayudan a superar, estoy segura de que me bastará con mandarles un SMS o un e-mail, y aunque sigan viviendo en España y tengan una familia, un trabajo, hijos, marido... estoy segura de que cogerán un vuelo hacia donde quiera que yo viva entonces, y acudirán en mi ayuda. Como siempre han hecho.
Y sé que lo harán.
Amigos los pierdes con el tiempo.
Un hermano jamás lo pierdes.
Piensa en éso la próxima vez que te pelees con ésa persona que sabes que es un verdadero amigo, porque no merece la pena enfadarte con aquél que saltaría detrás de ti si decidieras tirarte por un acantilado.

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