sábado, 12 de noviembre de 2011

Olvida tus miedos


Afrontaré mi miedo. Lo pasaré fatal, pero odio temer cosas. Odio sentirme tan susceptible ante algo que es inevitable; como que nos diagnostiquen una enfermedad terminal, o que estalle la guerra,  miedo del fracaso, de lo desconocido, miedo a una bomba nuclear, a que nuestros seres queridos se vayan, a andar por un callejón oscuro donde se oigan pasos, a caer mal, a los cambios, a la inseguridad y la soledad, miedo a ser inferiores, a que descubran nuestros secretos, miedo al futuro, miedo a nuestro estrés, miedo a la noche, a hacerse viejos, miedo a quedarnos encerrados en un ascensor, miedo a una casa sin alarmas...
Todo nos da miedo, si te fijas. Me pone enferma. ¿Es que no podemos ser felices sin restricciones? Quiero ser valiente y enfrentarme a todo con la cabeza bien alta. No dejaré que ése nudo en la garganta vuelva a atenazarme, no volveré a acabar hundida en un rincón, sollozando y deseando que pase la noche; no volveré a ir a dormir a la cama de mis padres. No volveré a temer a todas aquellas estúpidas cosas que probablemente no me pasarán en mi vida.
Si te das cuenta, la gente lo pasa mal por gilipolleces: los payasos asesinos, una estupidez enorme. Hay miles de asesinos que son tíos normales, ¿por qué precisamente nos dan miedo los payasos, diseñados para hacernos reír?; los locos peligrosos, siguen siendo personas transtornadas, no es justo que les tratemos como a criminales, debemos aceptarlos como nosotros y tratarlos en consecuencia; a las niñas pequeñas diabólicas, es realmente estúpido instaurar maldad en los más inocentes; a los fantasmas y a los muertos, ¿acaso sólo por  morir vamos a ser malos?
Por favor, maduremos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario