Estoy harta de las mentiras. De que me engañen. De que jueguen conmigo. De que se crean que yo no me doy cuenta.
Y es que estas cosas ocurren tan, tan a menudo que no les damos importancia. Y yo ya no aguanto más. No quiero fingir que todo va bien, no quiero fingir que creo las mentiras de los demás. No quiero tragarme más mierda salida de la cabeza ingeniosa de alguien "amigable" en apariencia. Mentiras a diario. Las verdades me apuñalan por la espalda.
A veces, prefiero pensar que la mentira es la verdad, y la verdad es mentira. Porque la verdad es que la mayoría de mis amistades son falsas, y tan sólo puedo confiar en unas pocas. Mi círculo. Mi gente. Mis locas y locos.
Es más fácil jugar a que soy feliz y como perdices... pero no es real. No es así como lo siento yo. Quiero dejarme ya de estupideces y decir a la cara la verdad: dolerá, pero hay que hacerlo. Quiero gritarle al mundo que es un mentiroso. Que me mintieron en todo durante demasiado tiempo. Que me siento como si no perteneciera al planeta, como una alienígena rebelde. ¿Acaso antes nadie ha sentido la necesidad de descubrir éste gran tapujo de la vida? Nadie parece incómodo, aún sabiendo que todas nuestras vidas son completas mentiras. Quiero que se den cuenta, pero no lo hacen. ¿Seré diferente?
¿Cómo voy a conseguir que cesen las mentiras de martillear en mi cabeza? Pequeñas mentiras, incluso piadosas, que se vuelven asesinas en mi cansado cerebro.
Ya estoy harta de esconder mis sentimientos.
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