martes, 18 de octubre de 2011

Yo contra ellos.


Por las mañanas me despierto con ganas de tirarlo todo por la borda: estudios, sueños, amigos, relaciones con mis padres... a veces quiero dormir para no volver a despertar. Luego voy al instituto y me veo obligada a adoptar aquella pose tan popular y tan común; graciosa, despreocupada, la siempre creativa que está algo loca pero siempre te hará pasar un buen momento. Me doy asco de fingir tanto. Ya lo hago por costumbre, sin pensar. No puedo creer que, sintiéndome tal y como me siento por dentro, pueda ser tan alegre y reírme tanto por fuera.
Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Jamás lo olvidaré. Ésta frase se me quedó grabada con fuego en el corazón, porque cuando yo era feliz y me dedicaba a vivir y a pasarlo bien, además de a estudiar y sea la chica buena, el orgullo de mamá y papá, la envidia de todos... nunca me tomé en serio los problemas de los demás. Y mírame ahora. En un pozo oscuro. Aún no me atrevo a mirarme en un espejo y ver en lo que me he convertido.
A veces, deseo con toda mi alma volver a otros tiempos. Aquellos en los que yo no pensaba las cosas dos veces. Era perfecta. Era estupenda.
Pero siento que ahora sé la verdad, y me cuesta despedirme de ella. No quiero convertirme en aquello a lo que tantos celos le tengo. Quiero seguir mis sueños, no retroceder. No repetir.
Detesto sentirme así. Es como si ahora sólo contara yo, yo contra los enemigos, yo contra los amigos...

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