lunes, 24 de octubre de 2011

Mi mundo oscuro tiene grietas


Basta de compadecerme de mí misma. Basta de hacerme la víctima, basta de pensar que el mundo es malo menos yo. Siento que soy estúpida por verlo todo tan injustamente; porque es imposible que todo el mundo se equivoque y yo sea la única que tenga la razón.
¿Sabes? Cuando empecé éste blog, pensaba en desahogarme; era una especie del diario que jamás conseguiré acabar, porque me olvido, porque me aburro... Éste blog lo creé para expresarme.
Pues ahora, siento que quiero que todo el mundo lea ésto. Quiero que entréis en mi mundo, quiero que me echéis un vistazo por dentro. ¿Cómo es mi yo interior? A lo mejor soy pelirroja. A lo mejor tengo el pelo liso, como siempre he querido.
La verdad es que ya me da igual todo. Paso de autoinflingirme daño... A partir de ahora, voy a empezar de cero. Quiero ser feliz, no sólo fingirlo. Pero voy a parar de intentarlo, porque así sólo consigo deprimirme más al ver lo que tarda aquella persona que me roba los suspiros en darse cuenta de que me muero por él.
Sinceramente, me veo en otra etapa. Ya no siento ése agujero en el pecho, ya no pienso que el mundo está confabulando contra mí por diversión.
Miro por la ventana y veo belleza. Belleza pura y dura. No me gusta Madrid, pero es hermoso si lo miras con propiedad. No sé por qué, pero el sol brilla más y no intento hacer poesía; lo digo en serio.
Cuando pienso en mi futuro, no me imagino de camarera en un bar de fracasados, tratando de olvidar mi sueño y concentrarme en pagar la hipoteca. No; ahora me veo total y absolutamente metida de lleno en el teatro. Ya estoy segura. Es mi vida. Es mi vocación. Y tal vez no lo haga tan bien como creo, estoy segura. Pero es lo que más feliz me ha hecho hasta ahora, y no pienso desperdiciarlo.
Doy dos horas de teatro a la semana, y sin darme cuenta me encuentro esperando con ganas ése día, ésas horas... durante toda la semana.
Pierdo el tiempo en el instituto, ya lo tengo claro. ¿Para qué voy a necesitar saber todo lo que estoy aprendiendo en la vida real?
Pero, puesto que estoy obligada a permanecer en el instituto, ¿para qué alargar la agonía? Si estudio, además de hacerme un favor a mí misma evitando malos rollos con los profesores y mis padres, además de fortalecer mis neuronas, no tendré que repetir curso y así esperar un año más a cumplir mi sueño.
Porque si otra cosa me ha quedado clara es que no voy a rendirme. Voy a trabajar para verme en una película, voy a trabajar para que otros me vean en la gran pantalla. Voy a trabajar para enorgullecerme de mí misma, por fin. Voy a trabajar para darles de qué hablar a mis amigos, pero sobre todo a mis enemigos.
Nadie me va a parar los pies de aquí en adelante. Nadie.

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