viernes, 14 de octubre de 2011

Mi mundo entero se colapsa


Temo el futuro. No sé qué pasará conmigo, pero no soy tonta, sé que mi sueño es prácticamente incumplible. Quiero creer que voy a ser feliz, que voy a lograr mis propósitos, que no voy a ser una más que ha acabado en una oficina de secretaria de un cerdo que te hace trabajar el triple cuando mi sueño es montarme en un avión en cualquier destino aleatorio a más de 1000 kilómetros de Europa el día siguiente a mi cumpleaños 18.
Soy un ave que tiene las alas manchadas de petróleo, soy un ángel con las alas detrozadas precipitándose al vacío. Soy una adolescente confusa y descorazonada.
Quisiera poder ignorar que mi mundo se está desmoronando, que mis padres están a punto de divorciarse, que cada vez paso más de estudiar, que las 24 horas al día me siento como si estuviera perdiendo irremediablemente el tiempo...
Cosas que, por más que quiera, no puedo decir, no puedo hablar. Ni siquiera a mis mejores amigos, a mis más cercanos familiares he conseguido contarles ni la mitad de lo que me pasa por dentro. Porque hay cosas que simplemente no se hablan. Que aunque lo intentes jamás podrás decirlas de una manera convincente. Que tendrás demasiado miedo de dejar salir de tí, porque cuando las cosas importantes salen de ti y caen en malas manos, enseguida se convierten en tu maldición. Porque odio mi vida. Odio despertarme por la mañana y recordar que sigo atrapada en Madrid, yendo al instituto de lunes a viernes y quedando los fines de semana con mis amigos para salir por allí.
Porque me siento como si estuviera viviendo la existencia estándar; algo preestablecido, la misma vida que todos y cada uno de mis compañeros de clase, curso, instituto, vecinos, conocidos...
Porque quiero escribir mi propio destino, quiero hacer mis propias reglas y romperlas también, porque quiero olvidarme de lo que hace unos años consideraba lo más importante y ahora siento que sólo es un impedimento más para lograr mi sueño.
Porque estoy harta de que gente con sus estúpidos prejuicios se crea que puede controlar mi vida, que lo sabe todo sobre mí, que puede obligarme a vivir como a ellos les da la gana.
Quiero cortar todos los hilos que me atan, destrozar los tejemanejes de la gente manipuladora que, escondida tras las sombras, trata de impedir que yo explote. Que me ponen límites. Que me castigan siguiendo sus reglas, como si ellos tuvieran el poder de influír sobre mi vida.
Que se creen que mandan sobre mí, que pretenden que yo crea una sola palabra de lo que dicen. Que creen firmemente que ellos son superiores a mí, en todos los sentidos.
Porque estoy harta de pasarme las noches llorando preguntándome qué pasará conmigo, con mi vida. Si seré capaz de seguir adelante un solo día más fingiendo que soy fuerte, alegre, divertida, despreocupada y perfecta.
Porque es duro darme cuenta de que todo lo que hago en mi vida es actuar, como si yo fuera otra persona.

No hay comentarios:

Publicar un comentario