viernes, 20 de enero de 2012

Inferior


Y es que, ¿qué vamos a hacer nosotros, los adolescentes, los pobres, los ciudadanos? ¿Cómo vamos a hacer nuestra voz sobresalir por entre la del resto, para denunciar, para pedir, para exigir? No somos nadie. No les importamos. Si queremos vivir, tendremos que hacerlo a nuestra manera.
Esta nueva ley es solo un modo más de cosernos la boca y atarnos de pies y manos. Luchemos por lo que nos queda de decisión propia.

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