sábado, 26 de mayo de 2012
Ataduras
A veces lo único que quiero es coger un coche y largarme, hacia el horizonte. Sin dejar a nadie atrás. Sin tener nada ni nadie en mente para el futuro. Sólo... irme y nunca llegar a ningún sitio. Viajar de un lado a otro sin razón alguna, solo porque quiero y porque me gusta. Por la noche sueño despierta con que me escapo de casa y me busco la vida por ahí. Que viajo a Estados Unidos y me convierto en pintora anónima, una artista no reconocida y a mucha honra. O que recorro a pie el mundo trabajando a corto plazo. Ojalá todo eso fuera posible. ¿Es posible? No, claro. Para empezar, tengo amigos y familiares, que si bien son mi refugio y mi salvavidas en muchas ocasiones, también suponen una terrible atadura a la vida, a España, a mi barrio. Además, la policía me buscaría y me devolvería a casa. ¿Por qué? ¿No tienen nada mejor que buscar? ¿Un asesinato sin resolver o algo que realmente importe? Si me fugo, es mi problema. Nadie debería interferir con ello. Nadie debería impedírmelo.
Pero, claro, el dinero. ¿Qué hago yo sin dinero? Y necesitaría DNI para alojarme en albergues y hoteles. Joder, sin dinero e identificación, estaría perdida. ¿Cómo es posible que mis sueños sean imposibles? ¿Nunca podré viajar hacia el horizonte sin saber qué voy a encontrarme, libre, sola y completa?
Al final todo se reduce a éso, ¿sabes? Quiero algo que es imposible. Y, como lo es, me busco algo que lo reponga; lo más parecido a ello. Por éso quiero ser actriz, ¿no lo ves? Al menos, actuando, mis sueños se cumplirán. Quizá haga una serie sobre una chica fugada de casa, ya que en las películas no las pillan y tienen la oportunidad de su vida. Quizá viva experiencias maravillosas, aventuras, retos... pero todo será falso.
Pero es todo lo que tengo.
Es curioso lo que he escrito antes. ¿Nunca podré viajar hacia el horizonte sin saber qué voy a encontrarme, libre, sola y completa? Diría que casi suena como la muerte.
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